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Sale el sol en Flores: Pablo Bergaglio multiplica sus estrategias para vender en una avenida vacía

Con tres locales de camperas en Avellaneda y las ventas un 30% abajo respecto de 2025, Pablo volantea en la vereda, prende TikTok y sale en la televisión para sostener el negocio en un polo comercial que ya no llena como antes.

Por VALENTINA ATENCIO

Pablo Bergaglio es el dueño de Sol Urbano, una cadena de tres locales de ropa sobre la Avenida Avellaneda, en el corazón del polo textil de Flores. Es un negocio difícil de ignorar. Para atraer a los consumidores que caminan por la vereda, el comerciante encontró diferentes estrategias. Si no lo ves, lo escuchás: carteles de tela escritos con aerosol rojo que anuncian “liquidación x cierre” (de temporada, no de la tienda física), volantes con seis promociones de “dos por uno” y ofertas a viva voz a través de un micrófono. O en su defecto, su voz grabada se sigue escuchando por los parlantes, porque no puede estar en todos los locales a la vez. 

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“La verdad es todo un personaje”, dice revoleando los ojos una de sus empleadas sobre Pablo. | Video: VA

Detrás del despliegue comercial y la vocación de servicio, Pablo armó un equipo para mantener viva su marca. Un sábado cualquiera, ocho personas trabajan al mismo tiempo en el local: dos en la caja, dos acomodando el stock, un encargado que supervisa todas las tareas y otras tres recorriendo los pasillos para ayudar a los clientes. Esto hay que multiplicarlo por tres.

 

El despliegue de Bergaglio trasciende la vereda. Con una personalidad histriónica, busca llamar la atención de nuevos clientes de todo el país, a través de las redes sociales y de sus múltiples apariciones en la televisión. “Yo les invento la nota”, manifiesta con soltura. Estuvo en los programas de las conductoras más reconocidas: Vero Lozano, Moria Casán, Pamela David y Georgina Barbarossa. A algunas les ha regalado camperas como agradecimiento, otras terminaron visitando su local para comprarle. Sin embargo, su nota favorita fue con Robertito Funes. “Fue un sábado y estuve dos horas como notero porque solo me mandaron una cámara. Yo tenía que entrevistar a la gente y mostrar mis camperas, mientras charlaba con el conductor desde el estudio”, recuerda. Él señala que es de los pocos comerciantes en Flores que se animan a hablar públicamente: “Muchos prefieren esconderse antes que responder preguntas incómodas”.

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“Se nota que la gente viene los días de cobro”, señala la encargada del local más nuevo. | Fotos: DF y VA

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El distintivo de la marca de Pablo son las camperas: algunas llegan de distintas empresas para su comercialización, como Uniqlo, y otras son importadas por el propio Bergaglio desde China, en contenedores. Por eso, su temporada fuerte va de marzo a agosto. Aun así, el negocio no escapa a la caída de las ventas. Según Pablo, la facturación disminuyó un 30% respecto al 2025, debido a tres factores. El primero, y principal, es la pérdida de poder adquisitivo: “No hay plata. Los sueldos no acompañan los aumentos del colectivo, la luz o la comida, y la gente antes destinaba una porción de plata para comprar ropa, que hoy no”. En segundo lugar, la entrada al país de plataformas digitales chinas como Shein y Temu. “Estamos compitiendo con ellos, palma a palma. Vendemos el mismo gamulán al mismo precio, pero la gente se siente más cómoda comprando en la casa que viajando hasta Flores”. Por último, la venta online reemplazó y superó la venta presencial. “Los locales reciben entre un 20% y un 30% menos de gente”, analiza Pablo. 

Frente a este escenario y la búsqueda de expansión por otros canales, Bergaglio encontró una alternativa: los vivos de TikTok. La encargada del local explicó que las transmisiones se realizan de 7 de la mañana a 4 de la tarde, y las empleadas se reparten en turnos para mostrar las prendas destacadas de la marca. “Nos está yendo muy bien. Cada uno reúne entre 70 y 100 personas, y entre el 10% y el 15% termina comprando”. El alcance a públicos de distintas edades y lugares de residencia, la posibilidad de comprar sin acercarse al local y los precios más bajos que los de la tienda física ayudan a que haya más ventas. El dueño insiste en que su gran diferencial es la confianza que construyó: “Es un problema comprar en las redes porque hay muchas estafas. Con nosotros no. Tenemos un nombre, la gente nos conoce, sabe dónde estamos”. De todos modos, el clima de incertidumbre no deja Flores: “No estamos perdiendo plata, pero no sé cuánto tiempo más podremos seguir con este número de ventas”.

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“Es un problema comprar en redes porque hay muchas estafas. TikTok e Instagram no se responsabilizan”, declara el vendedor.  | Fotos: DF y VA

El comerciante despliega su imaginación y creatividad para proponer ideas que reviertan la situación de Flores. La primera apunta a la infraestructura. Por un lado, considera que son necesarios más probadores: Sol Urbano fue uno de los primeros locales de la zona en incorporarlos. “Vos ves un jean, te encantó y no sabés cómo te queda. ¿Cómo te lo vas a comprar?”, pregunta. Por el otro, reclama más estacionamientos, porque las calles colapsan y los micros de compras ya no llegan como antes. La segunda propuesta es mejorar el servicio: vender sin un mínimo de prendas, ofrecer precios adecuados y garantizar una buena atención. “Hoy es el momento de atender bien a la gente para poder vender”, sostiene. La tercera, y más original, es abrir los domingos: “Si todos los centros comerciales del país están abiertos los domingos, ¿por qué nosotros no? Hay gente que trabaja de lunes a sábado y solo puede pasear ese día”. A pesar de todo, la avenida nunca estará vacía; Pablo no se resignará y seguirá volanteando.

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